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Del periodismo a la empresa

Luego de 40 años de oficio, Dionisia Fontán se dedica a capacitar en comunicación

  • Es la creadora de la tira Laura de hoy
  • Su mayor desafío consiste en recuperar la interacción entre los hablantes
  •  

    “La comunicación cara a cara se convirtió en un verdadero desafío porque hoy todo pasa por la pantalla de la computadora. Por eso la gente se asusta cuando debe acudir a una entrevista de trabajo o hacer una presentación en público.”

    Esta afirmación pertenece a una experta en comunicación. Sin embargo, no es una estudiosa en la materia ni un gurú que ofrece soluciones mágicas. Su experiencia la cosechó durante más de cuarenta años de profesión en los que trabajó en los medios más importantes del país y, como ella dice, “de la calle”.

    Los más memoriosos seguramente la recordarán por su columna Laura de hoy, publicada en La Nación por más de diez años. Otros, por sus comentarios en diversas radios. En la actualidad, Dionisia Fontán, casi alejada del periodismo, se dedica a capacitar en comunicación aplicando lo que aprendió en las redacciones, los estudios de grabación, y por medio de la observación.

    “Siempre fui una mujer emprendedora y creativa. Cuando decidí parar, hace más de tres años, me di cuenta de que lo que más me gustaba era comunicar. Al mismo tiempo empecé a notar que la gente cada vez se respetaba menos, se escuchaba menos. Entonces pensé que podía brindar un servicio útil a varias de esas personas”, comenta.
    Desde que se agudizó la crisis del empleo, varios profesionales –desde psicólogos hasta profesores de educación física, pasando por estudiantes y empresarios- se acercaron para ganar confianza en sí mismos. Algunos buscan afrontar con seguridad una entrevista laboral o cautivar al público en sus presentaciones orales; otros para perder el miedo a dar examen o tener una comunicación más fluida con sus empleados.

    “Cada persona es una empresa en sí misma. No hay garantías de empleo, pero sí de trabajo. En este contexto es fundamental la creatividad y saber venderse. Ya no alcanza con ser talentoso. Además, hay que cultivar el arte de la seducción y la palabra es una de las armas más poderosas”, afirma la periodista.

    A la carta
    Ir al grano, hablar en síntesis, aprender a escuchar y contar una historia atractiva son algunos de los platos principales que Fontán ofrece en su menú. Cada uno de ellos es condimentado con diferentes ejercicios, como juegos, música, representación, lectura de textos y humor. De postre, cada comensal debe poner en práctica lo aprendido en los encuentros.

    Las clases pueden ser individuales o grupales cuando se realizan dentro de una empresa. Lo recomendable es no menos de seis encuentros de dos horas cada uno para las particulares y al menos nueve para el caso de la capacitación in company, además de una primera reunión para conocerse y no asistir a una cita a ciegas.

    “Yo no enseño, simplemente comparto herramientas que todos tenemos y las saco a la superficie para mostrar cómo se aplican –aclara Fontán-. Los encuentros no son mágicos, para que funcionen debe haber confianza y un compromiso de ambas partes y eso a veces se logra en la segunda o tercera reunión.”

    A pesar de que ha trabajado en varias empresas, Fontán sostiene que no todas se animan a aplicar una capacitación en comunicación: “En los encuentros es posible percibir las rivalidades, las complicidades, las broncas y eso asusta. Sin embargo, con el transcurso de las clases esas espinas dejan de clavarse y muchos lo viven como un espacio de distensión y reflexión”, asegura.

    “El trabajo que propongo sólo es posible en organizaciones con mentalidad abierta y una estructura de mando horizontal. Es necesario que los directores tomen conciencia de que todos, desde la recepcionista hasta el presidente de la empresa, deben aprender a comunicarse mejor”, concluye.

    Laura Reina


    Dionisia Fontan | ComoDigoLoQueDigo 2005-2017 - Todos los derechos reservados - dionfontan@hotmail.com


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